Quiero ser Fotógrafo Profesional

Una Amiga desde Caracas me hacía una pregunta sencilla: “Quiero ser fotógrafo profesional, Alguna Sugerencia?”. Si me hubiera pedido consejo quizás no le hubiera dado ninguno puesto que soy poco amigo de darlos. Pero me pidió alguna sugerencia y ahí sí tengo algo que decir.

En primero lugar, la decisión de ser fotógrafo profesional conlleva la certeza de que el aprendizaje, la renovación y la inversión nunca acaba. Nunca.

En este oficio te enfrentarás a profesionales consagrados de grandísimo talento, profesionales consagrados de escaso talento pero que gozan del beneplácito de los medios, las galerías o los críticos, miles de profesionales o futuros profesionales que buscan lo mismo que tú y aficionados que no son ni quieren ser profesionales pero con un don natural para la fotografía que están dispuestos a regalar su trabajo con tal de verlo publicado o expuesto.

¿Sigues queriendo la fotografía como oficio? Entonces puedes seguir leyendo.

Una vez que conoces a lo que te enfrentas debes decidir qué es lo que vas a hacer, cual será el campo en el que te moverás, en qué tipo de fotografía te vas a especializar y la que puedas decir “soy bueno en esto y puedo cobrar por ello”.  Imagino que en virtud de tu afición y pasión por la fotografía habrás hecho miles de ellas, incluso alguna de la que te sientes orgulloso; fotos de paisajes, de tu familia, de tus vacaciones, de tu perro, de la boda de una amigo, etc, etc. Pero ahora toca elegir. En este oficio no vale todo. Si miras a los grandes profesionales, son buenos en un campo concreto. Incluso si hacen fotos en otros campos, no las muestran. Tienen una especialización. Toca decidir. 

Fotografía de Bodas, de bebés, de mascotas, de viajes, de producto. Lo que sea, pero un campo concreto.

Ahora a aprender. Inspírate en los grandes fotógrafos en ese campo, intenta averiguar cómo piensan, cómo plantean cada foto, qué parámetros de cámara han usado, qué tipo de revelado y edición han hecho. No se trata de copiar, se trata de inspiración. Estudia, prueba, ensaya y vuelve a empezar. LLegará un momento en que el resultado se parezca al de los grandes pero sea tuyo, con tu propio estilo.

“Tus primeras 10.000 fotografías serán tus peores fotografías.” Henri Cartier-Bresson.

El material de trabajo, la inversión.

Seguro que has escuchado muchas veces que una buena cámara no te convierte en un buen fotógrafo, (“Lo más importante no es la cámara, sino el ojo.” Alfred Eisenstaedt). Y es cierto. A medias. Has elegido ser un profesional y necesitas la mejor herramienta posible para hacer tu trabajo. Compra el mejor equipo posible (dentro de tus posibilidades). Piensa que hay cámaras de cien euros y cámaras de quince mil. Los grandes fotógrafos usan carísimas cámaras no porque se hayan vuelto derrochadores o tontos sino porque su talento, a través de un gran equipo, es puesto de manifiesto en toda su intensidad. Dicho esto, y como sugerencia, no te obsesiones con el precio de tu cámara. Aprende a usar la que tienes, sácale todo el partido posible para aprender y experimentar. La base o los fundamentos de la fotografía es la misma para hacer fotos con el móvil, con una Nikon, con una Leica o una Hasselblad. Con el tiempo, y a medida que vayas creciendo como profesional, irás rodeándote del equipo que necesitas (ni mas, ni menos).

Ahora que ya tienes tu campo de trabajo (especialización), tienes un equipo fotográfico que conoces a la perfección y sabes cómo vas a procesar (revelar, editar e imprimir) el resultado. Tienes que darte a conocer y para eso están los amigos, no? No es broma. Utiliza tu entorno más inmediato para empezar a realizar el trabajo y, por supuesto, cobrar por ello. Aunque sea poco, cobra siempre por tu trabajo. ERES UN PROFESIONAL. Con el tiempo irás ampliando tu circulo de contactos y nuevos encargos. Tienes que ir incrementando el precio de tu trabajo en función de tu experiencia, de tu inversión y de tu garantía de resultado.

Una sugerencia más: El móvil sirve para llamar. Las fotos del móvil pueden servirte como notas visuales para futuros trabajos o proyectos, para tu uso personal, para la familia y amigos. Si eres un profesional, no presumas de buenas fotos hechas con el móvil o procesadas con Instagram (por poner un ejemplo); son juguetes, y están bien como juego o divertimento pero no dirán nada de tu profesionalidad. Ansel Adams decía: ”No tomas una fotografía. La haces.”  Has visto alguna vez las fotos de los grandes maestros actuales de la fotografía hechas con el móvil? No.

No era mi intención dar consejos y todo lo escrito quizás sólo sean reflexiones personales acerca de lo que he decidido hacer con mi vida profesional en el futuro. Así que, si has llegado hasta aquí en la lectura , confío en que no te lo tomes como consejos sino como sugerencias para tus propias reflexiones.

En una calle cualquiera de Afganistán

En una calle cualquiera de Afganistán

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